Pronto hará un año que dejaste de estar físicamente presente; es el primer Día de la Madre que no te tengo cerca para besarte o tomar tu mano, pero tu espíritu está conmigo mientras susurro tus canciones.
Madre,
aunque no pueda tocar tu mano,
ni darte besos,
ni sentir tus canciones,
te encuentro en la calidez del sol
que acaricia mi piel;
en el viento que desnuda el alma;
en el agua de la lluvia
que limpia el corazón.
En todo esto,
siento tu presencia
como un fuerte abrazo
desde el más allá.
Te he traído esto al cementerio, espero que te guste:


Te he traído esto a tu casa; espero que te guste:
