El primer aniversario es un momento especialmente penetrante, donde el vacío se hace más presente pero también la claridad de lo que aquella persona significó. Escribir es una manera de transformar el dolor en luz.
El hilo que no se rompe
Ella es mi camino,
la razón que me orienta,
la sabiduría humilde
de quien no presume de saber
pero sostiene el mundo en silencio.
Es la fuerza quieta
ante aquellos que, en el atardecer de sus días,
nos llenaron la vida de obstáculos,
tratando de doblar su voluntad
cuando yo no estaba
para protegerla.
Pero hoy la siento más viva que nunca,
invicta en el recuerdo y en la sonrisa.
Por eso, cada noche, visito su aposento,
porque el vacío no ganó la partida
y para seguir dándole, como siempre, las buenas noches.
Ellos intentaron doblar su voluntad, pero mi estimación hará que ella continúe siendo la que gana, presente en cada rincón de la casa.